La
televisión y el video son los medios audiovisuales que han adquirido mayor presencia en los centros, independientemente
del nivel educativo o de que se hable de una enseñanza formal o informal.
Las investigaciones realizadas sobre el uso
que los profesores hacen de los medios que más se utilizan y que tenderían a
elegirlos si no tuvieran ninguno en sus centros. Su significación ha sido tal
que han formado parte de proyectos específicos de dotación de medios en los
centros, como el proyecto Mercurio.
Al
lado del interés que despierta en los centros, está el hecho de que son medios
con una presencia cotidiana en los
hogares, llegando incluso en algunos casos a la existencia de más de un
equipo.
En
nuestra cultura se ha abierto una doble vía de análisis: una destinada a su
utilización como medios educativos, y otra referida a la formación para la
comprensión de los mensajes y lenguajes en ellos utilizados. Aspectos que
vendrían a ser lo que ha sido
considerado como educación “con” los medios de comunicación, y educación “para”
los medios de comunicación.
En
el caso del video se encuentra también el hecho de su progresivo abaratamiento
y la simplificación de su manejo, lo que permite ser tanto observadores como
productores de programas, ampliándose de esta forma las posibilidades de ser
utilizado en la enseñanza, tanto por los profesores como por los estudiantes.
Este hecho requerirá el conocimiento de nuevos contenidos y el dominio de
nuevas habilidades para ambos.
Conceptos claves:
Video: medio de
comunicación con unos elementos simbólicos determinados, que permiten la
creación de mensajes por los usuarios, cuya concepción técnica es la imagen
electrónica configurada a partir de una serie de instrumentos tecnológicos, que
poseen una versatilidad de usos mayoritariamente controlados por el usuario.
Formas de utilización del video en la enseñanza:
las diversas posibilidades del video para ser integrado por el profesor de la
enseñanza, por ejemplo como transmisor de información, motivador del
aprendizaje, instrumento de conocimiento, instrumento de evaluación de
profesores y estudiantes, de formación y perfeccionamiento del profesorado y
herramienta de investigación psicodidáctica.
Televisión cultural:
su objetivo básico es la diversión y el entretenimiento.
Televisión educativa:
emisiones situadas dentro de la programación general de una cadena de
televisión que, por su contenido o forma de presentar la información, puede ser
utilizada con una aplicación educativa.
Televisión escolar:
son emisiones que persiguen suplantar al sistema educativo formal, y cuyos
programas poseen una estructura específica.
La televisión como medio educativo
No
puede dejarse de reconocer que la televisión se ha convertido en uno de los
medios típicos de nuestra sociedad contemporánea, tanto por el tiempo que se
invierte en ella , como por la significación que tiene en la configuración de
un modelo de sociedad y la transmisión de unos valores específicos (Aguaded,
1999). Es un análisis uno de los más significativos para la comprensión de las
características de nuestra sociedad.
La
relación de la televisión con la educación se establece desde los inicios, bien
por la configuración de programas educativos específicos, bien por justificar
en sus fines de constitución su desarrollo e implantación. Esta relación se verá
notablemente incrementada en el presente con la televisión por cable, que
repercutirá en una tematización de los contenidos de los programas.
Las
experiencias que se han desarrollado internacionalmente referidas a la creación
de canales educativos específicos que pudieran suplantar la figura del profesor
y el sistema reglado de enseñanza son diversas: la Nipón Hoso Kyokai (NHK) de
Japón, la British Broadcasting Corporation (BBC) de Reino Unido, el Channel 4
TV de Gran Bretaña, la cinquiéme de Francia, el proyecto Teleduc de la
Universidad Católica de chile, o la Ontario Educational Communications
Authority (TV Notario) de Canadá. Experiencias que aunque han sido realizadas
bajo diferentes perspectivas, con estructuras organizativas distintas, y
destinadas a desiguales niveles educativos, han puesto de manifiesto que la
televisión puede ser utilizada como medio para la formación, en lo que se ha
venido a denominar como “teleenseñanza”. Sin embargo también han apuntado que
para ello se necesita la organización de los programas de una forma diferente a
la televisión cultural o comercial, la formación del profesorado para su
inserción en la práctica educativa y la elaboración de materiales específicos
como guías de trabajo para su seguimiento.
¿Qué se entiende por televisión educativa?
Como
han puesto de manifiesto diferentes autores (Martínez, 1994; Cabrero, 1994;
Salinas, 1999ª), bajo la denominación de “televisión educativa” se pueden
incluir tres tipos diferentes: cultura, educativa y escolar; se diferencian por
la estructura de los programas, los destinatarios potenciales y los objetivos
que persiguen:
v La
televisión cultural es la más genérica y se marca como objetivos prioritarios
la divulgación y el entretenimiento, encontrándose el planteamiento inmerso
dentro del propio programa, no requiriendo por tanto de materiales
complementarios. Este tipo de programas transfiere las formas de diseño de la
televisión comercial, siendo sus representaciones clásicas el reporte y los
noticiarios.
v La
televisión educativa contempla contenidos que tienen algún tipo de interés
educativo, pero que por algún motivo no forma parte del sistema escolar
formal; los programas pueden agruparse
en torno a series, con una programación continua, y empiezan a adquirir sus
bases de la dinámica y teorías del aprendizaje. Frente al carácter divulgativo
y de entretenimiento del tipo de televisión anterior, la presente persigue
influir en el conocimiento, las actitudes y los valores de espectador.
v La
televisión escolar persigue suplantar al sistema escolar formal, marcándose
como objetivos los mismos que el sistema educativo general, desde niveles de
primaria hasta cursos de alfabetización universitarios, como es lógico
imaginarse los principios de diseño son adquiridos desde la didáctica y las
teorías de aprendizaje.
¿Cómo utilizar la
televisión educativa?
Un
esquema para la utilización de la televisión educativa viene diferenciado por
cuatro etapas, en las cuales se realizan actividades diferentes:
preteledifusión, teledifusión, evaluación-explotación y actividades de
extensión.
Es
también importante presentarle atención a los aspectos técnicos de la
observación del programa, ya que una deficitaria percepción y audición
repercutirán en el desinterés y producirán efectos contrarios a los deseados.
Aunque
en la actualidad se cuentan con equipos de videoproyección que permiten la
observación de los programas con cierta amplitud y calidad, la realidad es que
los centros por lo general no disponen de ellos, y siguen siendo los
tradicionales receptores de televisión los medios usuales.
El video como medio educativo
El
video, conjuntamente con la informática, el retroproyector y los proyectores de
diapositiva, es de los medios con más fuerte presencia en nuestros centros
educativos, y de los que más fácilmente permiten que los usuarios se conviertan
en emisores de mensajes. Frente a otros que propician usos exclusivos como
transmisor y motivador, en el caso del video sus formas de usos son diversas y
así se puede hablar de transmisor de información, motivador, instrumento de
conocimiento por parte de los estudiantes, evaluación, medio para la formación
y el perfeccionamiento del profesorado en aspectos y estrategias didácticas y
metodológicas, medio de formación y perfeccionamiento de los profesores en sus
contenidos del área de conocimiento, herramienta de investigación
psicodidáctica, procesos desarrollados en laboratorios, instrumento de
comunicación y alfabetización icónica de los estudiantes ( Cabero, 1999).
El video como instrumento motivador
La
mayoría de los estudios que han analizado los usos a los que se destina el
vídeo por parte de los profesores llegan a la conclusión de que uno de los más
utilizados es el de motivar a los estudiantes que posteriormente van a
desarrollarse en clase, o bien que tienen que afrontar de manera autónoma. En
un estudio realizado en la Universidad de Sevilla, cuando se les pregunto a los
profesores de primaria y secundaria que informaran respecto a los usos que
realizaban del medio vídeo en la enseñanza, las opciones más elegidas fueron
las siguientes: captar la atención y motivar a los estudiantes, 346; permitir
el acceso a más información, 295; actividades recreativas y extraescolares,
289; presentar información, 188; aclarar conceptos, 131; facilitar el recuerdo
de la información y reforzar los contenidos, 131; desarrollar la creatividad,
116.
La
motivación ha sido siempre percibida como un factor de extremada importancia
para que el aprendizaje no sólo se produzca, sino para que se produzca de una
manera significativa y guiada en la línea planificada por el profesor. Tal es su
significación que una de las pocas habilidades que todas las corrientes y
escuelas pedagógicas admiten que deben poseer los profesionales de la enseñanza
es la de saber motivar a sus estudiantes.
Es precisamente este poder motivador para captar
y mantener la atención de los receptores una de las ventajas que se le conceden
a los medios audiovisuales, tanto a los tradicionales como a las denominadas
“nuevas tecnologías de la información y comunicación”. “Poder” que les es
conocido a partir de las cargas emotivas y afectivas que se les suponen a la
imagen en particular y a los medios audiovisuales en general, y el grado de
semejanza con la realidad que suelen poseer.

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